Por Centa Rek , ex senadora/ Escritora/ Psicoanalista
No voy a refutar ninguna teoría sobre nuevas formas de tráfico de cocaína porque esa no es mi área de experticia. Si efectivamente se ha descubierto que la porosidad de ciertas maderas está siendo utilizada para transportar droga, será la ciencia y la investigación especializada las que deban certificarlo. Mi análisis se circunscribe al contexto político en el que estos envíos son descubiertos.
Es importante observar que estos hallazgos se producen en medio de una fuerte convulsión social impulsada por sindicatos, cocaleros, interculturales y otros sectores afines a Evo Morales. Ocurren además en un momento en que el exmandatario Morales enfrenta crecientes cuestionamientos internacionales vinculados al narcotráfico, especialmente después de la captura de Sebastián Marset en Bolivia y de las denuncias sobre la impunidad con la que habría operado durante los años de gobierno del MAS.
También conviene mirar el contexto regional. Chile atraviesa una etapa de transición política tras la llegada al poder de un gobierno de derecha luego de un ciclo de gobiernos de izquierda. En este escenario, diversos sectores políticos y sociales mantienen una fuerte capacidad de movilización. Las recientes protestas estudiantiles y los enfrentamientos con Carabineros recuerdan dinámicas que ya se vivieron en el pasado y que terminaron influyendo decisivamente en la configuración del poder político chileno.
En toda América Latina se desarrolla una intensa disputa ideológica. La izquierda busca recuperar espacios perdidos y la derecha intenta consolidar los gobiernos obtenidos mediante el voto popular. En ese contexto, las movilizaciones sociales se convierten en herramientas de presión política cuyo alcance y objetivos deben ser analizados con atención, y es en este contexto que también hay un campo fertil en el que florecen sindicaciones y narrativas .
Por eso llama la atención que, apenas se conocieron estos cargamentos interceptados en Chile, aparecieran voces tratando de situar el origen del problema en el oriente boliviano y particularmente en actividades forestales de Pando. Más allá de que cualquier persona o grupo involucrado en narcotráfico debe ser investigado y sancionado, surge la interrogante de si no existe también un intento de desplazar la atención desde las zonas históricamente asociadas a la producción de coca y cocaína hacia otras regiones del país.
Lo preocupante es que se pretenda territorializar el problema del narcotráfico, presentándolo como un fenómeno exclusivamente vinculado al oriente boliviano, cuando se trata de una estructura criminal compleja, construida durante décadas y con múltiples actores involucrados. La lucha contra el narcotráfico requiere investigaciones serias y evidencia, no relatos diseñados para beneficiar a determinados intereses políticos.
Tampoco parece razonable atribuir a un gobierno que apenas lleva siete meses en funciones la responsabilidad de un problema que se ha desarrollado durante años. El narcotráfico no nació con la actual administración ni puede explicarse por decisiones tomadas en tan corto tiempo. Se trata de una realidad de larga data que exige un análisis histórico y una mirada estructural.
Por ello, antes de buscar culpables inmediatos, corresponde examinar dónde se consolidaron las redes de poder, quiénes las protegieron, quiénes se beneficiaron de ellas y por qué el problema persiste después de tantos años. Bolivia necesita investigaciones profundas, instituciones fuertes y una ciudadanía capaz de distinguir entre la lucha legítima contra el narcotráfico y la utilización política de este tema para encubrir responsabilidades o desplazar culpas.
Más que reaccionar impulsivamente, debemos asumir una actitud consciente y reflexiva. El problema del narcotráfico exige verdad, memoria y responsabilidad. Solo así podremos encontrar soluciones reales y evitar que una vez más la política termine ocultando las verdaderas raíces del conflicto.
La verdad no esta ceñida solo a los hechos, sino en que momento se visibilizan estos hechos y para que fines se destinan.
